Héroes Anónimos: El cabo Saldaña, policía Espiritual

Hoy, gracias a las tratativas de nuestra editora, Dolores “Zaguanera” Moreno, tenemos el agrado de traer a este mundo (el mundo de las letras) a otro héroe anónimo.
Se trata del Cabo Jerónimo Saldaña, destacado funcionario de la policía Espiritual. Es autor, junto con otros  gendarmes de “Delincuentes espirituales: una guía rápida para entender el mundo de los pecadores” de la editorial RECEME.
El cabo Saldaña ingresó a las fuerzas paranormales en el año 2000 y desde ese día viene cumpliendo funciones en el escuadrón especial dedicado a la búsqueda de grandes infractores.
“A veces mi trabajo se hace duro– nos dice- pero siempre cuento con una mano del muchacho de arriba Y para los que quieren saber: afirmativo, Dios es argentino. Eso sí, su afiliación futbolística no se las pienso decir.”
El trabajo de Saldaña esta lleno de peligros, no sólo físicos también espirituales.
“Lo más difícil que me tocó vivir, lo pasé hace 6 meses. Veníamos persiguiendo a un Pai Sanador del Impenetrable chaqueño que estaba traficando milagros sin pagar a la AFIP. Lo teníamos rodeado pero el muy degenerado se metió en el baño de un conocidísimo restauran de comida rápida, ese que tiene los arcos superciliares dorados. Desde allí empezó a llamar a los espíritus chocarreros para que lo defendieran. Las almas en pena se posesionaron de la primera materia muerta que encontraron. Se imaginan el susto que nos llevamos cuando las hamburguesas empezaron a atacarnos. Lo peor es que ninguna mugía, como deberían haberlo hecho si fueran de vaca: 2 hicieron el ruido de una cascabel, una gritó “viva Evo morales” y la última dijo ser parte sobrante de la última cirugía de Luli Salazar (más precisamente parte de los labios(no aclaró cuáles))”
“A veces-
continúa el intrépido cabo– tenemos que afrontar la situación con lo que tenemos más a mano. Todavía recuerdo cuando, con la kipá del rabio Jackulowsky, exorcizamos a un taxista porteño que había sido poseído por el espíritu de César Luís Menotti y cada vez que el semáforo cambiaba, tiraba el achique con el taxi.”
Pero nada de esto desanima al funcionario policial, aunque reconoce que su labor es poco conocida.
“Son poco los que saben del trabajo que realizamos-dice apesadumbrado- ¿quién creen que se deshizo del Pitufo Enrique?¿Quién suponen que se sacrificó durante meses para quitar al zombie de Guido Süller de la TV? Es muy jodido levantarse a laburar cuando no te reconocen nada…”
Consultado sobre la existencia de algún caso de renombre en los próximos días, el cabo Saldaña aseguró que estaba trabajando en la aprensión de “cierto zombie sin cerebro, casi un cuerpo descompuesto, que se encarga de producir novelas para adolescentes que siempre transcurren entre huérfanos millonarios. Su captura es inminente.”

El cabo Saldaña, otro héroe anónimo.

Roberto Lástima.

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2 comentarios

  1. Welcome Back a la frenética vida de los blogs.
    Su creatividad necesitaba ser nuevamente vista por estos lares virtuales, y se lo recibe con una ansiedad de quinceañera a punto de perder su himen en manos de algún compañero de secundaria, amigo, vecino, primo… en algunos casos, tios… y bueh…

    Bien recibida esta nueva buena.
    “Viva, Evo” – gritaría la hamburguesa socialista.

    J.

  2. no s que enfermo de mierda escribio todas esas pelotudeces de las tribus urbanas , si se cree gracioso q caiga en la realidad de q es un desquiciado , no se para q mierda lo lei ni se para q dejan q pongan esas huevadas en internet .
    anda a un psicologo

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