Guía amena para evitar ceder el asiento en el colectivo

Desde hoy como parte de la tarea comunitaria que nos obliga a hacer la jueza, P.Z.I. publicará una guía de conducta en el transporte público de pasajeros.

Esperamos de esta manera agradar a nuestros lectores y, sobre todo, a su excelencia la Doctora Cubillos, que nos impuso tan noble tarea.

Me bajo en la parada chofer

“El viajar es un placer que nos suele suceder” reza la ópera móvil de Giuseppe Baldonne “La vita sei una tómbola”. Sin embargo muchas veces nos encontramos con situaciones que nos llenan de ira.
Cuando uno posee ese efímero bien que son los asientos de un colectivo, esta en todo su derecho de retenerlo frente a viento y marea sin sentirse como una porquería por hacerlo. Existen individuas que intentan por medio del mecanismo de la culpa, hacernos donar nuestro lugar para que sea ocupado por estos verdaderos engendros culturales.
Existen 3 tipos principales que pasamos a describir:

Las viejas: señoras mayores, abandonadas por sus hijos o nietos, que NO DEBERÍAN INTENTAR EL VIAJE EN COLECTIVO, pero que lo siguen realizando. Son los tipos sociales más comunes y, lamentablemente, los más peligrosos. Desde el primer paso dentro de la unidad intentan dar lástima. Simulan rengueras, viejas lesiones de batallas olvidadas, tosen, hablan con vos quebrada y, en sus casos más extremos, dicen frases cómo “No existen más caballeros en el mundo” Deberíamos recordarles a estas señoras que caballeros existen, lo que no hay son asientos libres en el colectivo.

Las que suben con nenes: egoístas al extremo. Pretenden que todo el mundo pague por su decisión de ser madres. Si el nene es revoltoso y no puede viajar parado es porque no se lo ha educado lo suficiente, los viajantes no tienen la culpa de ello. Sería mejor que compraran un auto o pagaran un transporte escolar.

Las que suben con paquetes: igual que el tipo anterior, estas individuas demuestran un grado supremo de egoísmo. Acomodan paquete tras paquete bajo su brazo. Bolsas y bolsas de supermercado, trapos, bolsos, buzos, telas, telares, inodoros, tableros de dibujo técnico, etc. Demoran a todos los pasajeros porque tardan en subir la inmensa cantidad de bártulos que poseen y encima pretenden tener un asiento a su disposición. Generan la pregunta colectiva: “Si puede comprar tantas cosas, ¿por qué no paga un taxi?”

Las técnicas

Ante el ataque de uno de estos monstruos sociales, existen métodos que pueden facilitarnos el viaje. Los enumeraremos con su grado de dificultad y con una breve descripción.
Supongamos que usted tiene en su poder un asiento y sube una señora mayor, cargada de bolsos, de la mano de un niño de 4 años, presumiblemente su nieto. El niño es inquieto, ya ha incendiado el sobretodo del hombre que esta en la puerta, y se acerca hacia usted esquivando a los pasajeros del micro repleto. Sus opciones son:

El dormilón
Dificultad: 8

Instrucciones: simulando un repentino ataque de sueño (siempre evitando hacer contacto visual con la vetusta alimaña) bostece reiteradamente. Incline lentamente su cabeza hacia el vidrio más cercano (o en su defecto hacia el hombro del vecino de asiento) en un ángulo de 45º, mientras cierra los ojos con dulzura. Cuando su cuello y su hombro formen un ángulo mayor a los 45º, recupere rápidamente la vertical mientras abre los ojos y parpadea como una liebre frente a los faros de un camión.
Reitere el movimiento las veces que sean necesarias.
Es importante señalar que se debe evitar apoyar la cabeza en una ventana a riesgo de sufrir la lesión conocida como “traqueteo de micro” o “cabecita loca”. Se trata de un hematoma localizado en la zona que se apoya en la ventanilla. Puedo originar cáncer testicular y migraña.

Pros: Ideal para viajes largos. Especialmente si en el asiento de al lado viaja una mujer hermosa o un galán juvenil.
Contras: puede resultar sospechoso el venir durmiendo durante todo el viaje y despertarse justo en la parada que corresponde.

El lector
Dificultad 9

Instrucciones: Técnica que consiste en llevar un libro en el bolso, sacarlo, ponerse a leer y simular un particular interés en él. De esta manera se evita cualquier contacto con el exterior. Para reforzar la sensación de concentración el viajante puede simultáneamente lanzar alguna expresión de asombro, puede reír o llorar…

Pros: uno queda como un duque al tener un libro en la mano y no la revista playboy
Contras: Facilidad de pasar como un tonto al lanzar una carcajada mientras se lee el Ulises.

El interesado
Dificultad 6

Instrucciones: De las más comunes en nuestro andar diario. Consiste mirar fijamente por la ventanilla hacia fuera sin importar lo qué pase dentro del colectivo. De esta manera se desarma a los posibles rivales al evitar el contacto con la realidad del ómnibus. Recordamos que debe mantenerse la mirada fija en el exterior sin importar el grado de belleza (lo que los anglosajones llaman “hotness”) de las personas que suban. Una mirada al centro es una oportunidad para que se pierda el lugar en el colectivo.

Pros: fácil de realizar. No requiere equipamiento especial
Contras: debe ser un asiento con acceso a la ventana. Se pierde la oportunidad de mirarles las cachas a las niñas que suban al colectivo.

Los habladores
Dificultad: 8 para el del lado del pasillo. 4 para ventanilla.

Instrucciones: Técnica en pareja que consiste en observar cara a cara al compañero mientras se conversa de cualquier tema. El tono de voz debe ser elevado para que todos se den cuenta de lo importante de la conversación. Deberán elegirse, preferentemente, motivos relacionados con: traiciones, política, religión, zoofilia, derivaciones doctrinales del uso de la máquina de escribir en las secretarías del vaticano, entre otros. El objetivo es crear una charla interesante que desvié a los potenciales usurpadores de la búsqueda de nuestro asiento. De esta manera con una sola maniobra se salvan 2 lugares.

Pros: ideal para someter ideas revolucionarias al juicio del público
Contras: se puede dar el caso de que personas ajenas se sumen a la charla. Los opinadotes cansan rápidamente: es preferible ceder el asiento.

El próximo número:

Ubicación estratégica en el colectivo: “El sentarse al fondo genera la posibilidad de que otro le de el asiento a la vieja que sube”

Roberto Lástima

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6 comentarios

  1. AtenganséN a la ley. Personas de movilidad reducida a los asientos de adelante. Ni “endrogado” cedo un asiento después de un día laboral terrible.

    :cute:

  2. no puedo parar de reir. buenisismo

  3. jajajajaja… excelente… mortal.

  4. Chichón… lanverdá que me gusto muchísimo… jejeje ya se lo he dicho… me doblo de risa leyéndolo. ÉXITOS…. Siempre éxitos.

  5. hoy por ti mañana por mi
    piensenlo manga de egoistas y maleducados
    seguramente su mama tampoco les enseño que no se deben tirar papeles en la calle, asi esta nuestro pais

  6. MALISIMO te quisiera ver a vos de “viejo choto” parado en el medio del pasillo idiota

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